El día que se perdió el amor de Javier Castillo: los muy cuestionables límites de la cordura

Y cuando creían que todo había acabado, que ahora que volvían a estar juntos podrían vivir la vida que ese falso destino cruel y aleatorio les robó, parece que la comunidad ha vuelto para reabrir viejas heridas aún sin cicatrizar y volver a plantear un gran interrogante sin respuesta: ¿dónde están los límites de la cordura? Tras el incuestionable éxito de su primera novela El día que se perdió la cordura, Javier Castillo recupera la historia donde la dejó y vuelve a conquistar a un público ávido de misterios con su nueva historia El día que se perdió el amor.

El día que se perdió el amor de Javier Castillo: los muy cuestionables límites de la cordura

La teatral y perturbadora aparición de una joven desnuda en las dependencias del FBI en Nueva York, el repentino e inesperado hallazgo del cuerpo desnudo y sin vida de Susan Atkins ‒la superviviente‒ y un alarmante intento de secuestro en plena noche solo podían significar una cosa: la comunidad ha vuelto para reivindicar su poder y matar en nombre de una nueva líder.

El día que se perdió el amor de Javier Castillo: los muy cuestionables límites de la cordura

Cuando Amanda y Jacob creían que el peligro había pasado y que por fin tendrían la oportunidad de vivir la vida perdida, la vida que les fue arrebatada, un inesperado intento de secuestro frustrado les confirmará que la comunidad sigue viva, más viva que nunca y que la turbadora amenaza de un destino cruel ha vuelto para cuestionar su lugar en el mundo. En la falsa quietud de un encierro merecido y totalmente aceptado, Steven descubrirá que la incansable lucha por salvar la vida de su hija no ha terminado: Amanda vuelve a estar en peligro, Amanda está en el punto de mira. Hasta ahora ha conseguido burlar a la muerte dos veces, pero parece que la comunidad no está dispuesta a permitir que escape otra vez.

El día que se perdió el amor de Javier Castillo: solo para amantes de la novela de misterio

El escritor Javier Castillo ha vuelto sobre sus pasos para recuperar la historia para dar continuidad a la trama para reconquistar a los grandes amantes del género más oscuro y responder todas las cuestiones que quedaron pendientes en su primera novela.

Como ya hizo en El día que se perdió la cordura, Javier Castillo ha vuelto a apostar por el incuestionable atractivo de una trama compleja pero bien elaborada y por supuesto, ha vuelto a confiar en esa forma tan suya de narrar los hechos para volver a convencer a un lector que ya es fiel a su prosa de misterio.

Una vez más, el escritor ha imaginado un enrevesado desarrollo complejo a base de capítulos breves, continuos cambios de narrador y constantes saltos en el tiempo que requiere toda la atención de un lector exigente que anhela participar activamente en la resolución del misterio.

Como las piezas de un rompecabezas, el desarrollo en capítulos muy breves dosifica la información y poco a poco, pista a pista, guía al lector hasta la resolución del conflicto.

La teatral y perturbadora aparición de una joven desnuda en las dependencias del FBI en Nueva York, el repentino e inesperado hallazgo del cuerpo desnudo y sin vida de Susan Atkins ‒la superviviente‒ y un alarmante intento de secuestro en plena noche solo podían significar una cosa: la comunidad ha vuelto para reivindicar su poder y matar en nombre de una nueva líder.

Por supuesto, el continuo cambio de narrador es clave en el buen desarrollo de la novela de Javier Castillo. El escritor apuesta por dar voz a diferentes personajes que, con su relato, nos muestran diferentes puntos de vista de un mismo hecho. De este modo, el lector deja de ser un mero espectador para enfrentarse a la posibilidad de participar activamente en la investigación e hilvanar la historia a través de las experiencias subjetivas de todos los implicados.

Como no podía ser de otro modo, la irresistible complejidad de la trama viene acompañada de una estructura narrativa disruptiva o no lineal repleta de inevitables y constante saltos en el tiempo. Constantes idas y venidas ‒o saltos en el tiempo‒ que dotan de contenido y dan respuesta a los múltiples interrogantes que surgen en el relato. Una vez más, nos enfrentamos a una buena historia de suspense que presenta los hechos fuera de un orden cronológico y sin un claro patrón temporal predeterminado.

En esta ocasión, Javier Castillo ha vuelto a definir un final ambiguo y desconcertante que atrapa al lector con una inquietante serie de nuevas preguntas sin respuesta. Aunque no era fácil, Javier Castillo ha logrado convencer al público con un nuevo y perturbador thriller que explora y cuestiona los límites de amor y la cordura.

Tras el incuestionable éxito de su primera novela, El día que se perdió la cordura, y su nueva historia, El día que se perdió el amor, podemos concluir que Javier Castillo tiene la clave para captar la atención del lector y sabe cómo alimentar el misterio.

FOTOS ORIGINALES BGARCIACAZORLA.ES©

 

 

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