El hombre de mis sueños atormentados

Despierto sobresaltada. Diría que algo me ha sacado repentinamente de un sueño muy profundo, pero aún me siento abrumada por el sopor del sueño interrumpido. “Puede que el gato haya tirado algo” ‒me digo sin demasiada convicción‒, pero estoy muy confundida para asegurar nada.

Quiero mirar a mi alrededor en busca de la traviesa silueta de mi peludo compañero, y de hecho creo que lo hago, pero la realidad es que no me puedo mover. “¿Y por qué está todo tan oscuro?” ‒me pregunto.

Trato de alargar el brazo en busca del interruptor de la olvidada lámpara de sobremesa que descansa sobre mi abarrotada mesilla de noche, pero mi cuerpo no responde. Mi cabeza me dice que salga de ahí, pero mi cuerpo no quiere escucharla. No siento los brazos y tampoco siento las piernas: sé que están ahí, pero no los siento. Lo que sí siento es miedo. Y quiero gritar, pero no puedo.

Entonces lo siento: la amenaza de su mirada vacía me acecha en la oscuridad y me atenaza las entrañas. No lo puedo ver, pero lo siento. Siento el peso de su cuerpo tumbado junto al mío y la fría caricia de su aliento en mi oído.

El hombre de mis sueños atormentados: un relato de terror psicológico

Intento girar sobre mi propio cuerpo para alejarme de esa oscura presencia, su presencia, pero mi cuerpo no responde. Vuelvo a intentarlo y aunque en mi cabeza lucho con todas mis fuerzas, en mi cuerpo no pasa nada.

De repente le tengo encima de mí mirándome a los ojos con esa perturbadora media sonrisa pintada en la cara. Quiero moverme, pero no puedo. Quiero gritar, pero no puedo. Quiero cerrar los ojos y volverlos a abrir para descubrir que ese hombre siniestro no está ahí, pero no puedo.

Forcejeo con la nada mientras trato de escapar de su abrazo perverso, pero creo que estoy atrapada en su mirada. En cambio, él no mueve ni un músculo. Solo me mira ‒a los ojos‒ con esa inquietante mirada vacía de humanidad y atormenta mi alma con esa maldita media sonrisa maligna. Intento convencerme de que solo es un sueño, la más horrible de las pesadillas, pero lo siento tan real que el miedo me supera. ¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí? ¿Qué haces en mis sueños?

NOTA: CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES PURA COINCIDENCIA.
FOTOS ORIGINALES BGARCIACAZORLA.ES©

 

 

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